
Felicidad experimentada cuando tu impresora resucita

Compasión
"Si traicionara a esos muchachos, se ganaría la enemistad de los campesinos y el odio eternos de sus familias. El franciscano no era tan necio para suponer que su hábito le protegería de la vendetta que sin duda resultaría de ese acto, y además la había leído el pensamiento a Pisciotta; aquel joven iba a llegar muy lejos antes de internarse en el camino del infierno. No: el odio del campesino siciliano nunca se podía tomar a la ligera. Eran unos auténticos cristianos que jamás hubieran profanado una imagen de la Virgen María, pero, al mismo tiempo, en el acaloramiento de una vendetta, hubieran sido capaces de disparar contra el Papa por haber quebrantado la omertá, el antiguo código de silencio ante cualquier autoridad. En aquella tierra en la que tantas imágenes de Jesús se veneraban, nadie creía en la doctrina de poner la otra mejilla. En aquella tierra dominada por la ignorancia, el perdón era el refugio de los cobardes. El campesino siciliano no conocía el significado de la palabra compasión."
El Siciliano, Mario Puzo
¿Quieres venir a la URJC? Piénsatelo
Pongámonos en antecedentes: Hoy, día 21 de septiembre de 2010, ha fallecido el decano de la facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Rey Juan Carlos, Camilo Prado Freire. Por este motivo se han pegado carteles a las seis de la tarde por todo el campus de Vicálvaro anunciando que mañana, día 22, cerraban la universidad y se suspendían las clases.
Más tarde, nos hemos ido enterando que esos carteles no eran del todo ciertos y que aún no estaba confirmada la información. Entonces, yo me pregunto: ¿para qué lo ponen si no está confirmado ni verificado?
Aparte de esto, los alumnos de mañana no se iban a enterar hasta que llegaran al día siguiente y vieran las puertas cerradas. Por ello, otra pregunta que me surge es: ¿para qué sirve la página web si no informan sobre asuntos de interés? Sólo ponen noticias realzando las maravillas de esta universidad, en vez de informarnos de acontecimientos importantes como la muerte del decano o de un profesor. Es mucho mejor ir fardando de que todo es genial para que la imagen no se deteriore. Lo importante es que vengan más alumnos, para tener más dinero. No interesa ofrecer más recursos a los que ya están, total, ya han pagado.
Como todo en esta universidad, esto también es absurdo y sin sentido. No hay ningún tipo de organización, cambian todo cuando quiere y como quieren, además de ser completamente incompetentes en tareas administrativas. Es que no me extraña que se creen grupos tipo: "Yo también sufrí la incompetencia de la URCJ". LLevo cuatro años en ella y no ha habido un año en el que no haya algún problema grave. Si me pongo a escribiros todas las minucias no acabaría nunca.
Por ello, alumnos os invito a reflexionar sobre estas cuestiones:
¿Qué se creen? Además de frivolizar con la muerte de una persona, ¿piensan que por ser alumnos estamos sujetos a hacer lo que cada profesor quiera? ¿Qué pasa? ¿No tenemos vida? ¿Estamos a expensas de que decidan lo que decidan tengamos que aceptarlo? ¿Tenemos que depender de que si los profesores aparecen o dejan de aparecer vayamos a clase? ¿Cerrar la boca porque impera la ley marcial y nos tratan como a ganado?
¿De qué van? No, en serio, yo me pregunto: ¿quién se han pensado que son? ¿Creen que por ser una organización superior pueden cachondearse de nosotros? Es que ya estoy harta, cansada y aburrida de la incompetencia de esta universidad.
A ver si se enteran de que somos personas antes que alumnos, igual que ellos personas antes que profesores, rectores o lo que sean. Un poquito de vergüenza y ante todo de respeto.
Cuanto más pienso las cosas, menos sentido encuentro a la vida. A la vida y por lo tanto, a la URJC.
Simplemente reír
Desde aquí quiero dar las gracias a Dani y a Flo, y en general a todo el equipo del programa Tonterías las justas, por alegarnos todas las tardes y por hacer que durante un rato nos olvidemos de los problemas porque lo único que podemos hacer es sonreír.
Como un cuplé
En días de tristeza, angustia, espera y una incontrolable impotencia por no poder evitar las situaciones de la vida, lo único a lo que te puedes aferrar es a tu familia. Es vital compartir tus sentimientos, tus expectativas, tus preocupaciones con ellos. Puede que no sean psicólogos o experimentados médicos, pero ellos siempre tienen la cura para nuestros males. Si bien es cierto que solemos acudir a una persona en especial, o nos sentimos ligados a alguno en concreto. Compartimos algo diferente. Estamos conectados y no sabemos por qué. En mi caso puedo presumir y estar orgullosa de llevar el nombre de mi tía, o tata como yo la llamo, y madrina. No sólo nos une nuestro nombre, va mucho más allá. Todo se centra en el espíritu. Estamos unidas. Dicen que nos parecemos en el carácter, que somos alegres, divertidas, simpáticas y que no hay duda de que nos encanta la música y bailar. Pero no es esto por lo que me siento más orgullosa de llevar mi nombre por ella, no. No creo que exista sobre la faz de la tierra nadie con un corazón más puro y más bondadoso que el suyo. Su simple presencia desprende alegría y felicidad, y todo esto tiene mucho más mérito si tenemos en cuenta que su vida no ha sido un camino de rosas. No se cansa de dar sin pedir nunca nada a cambio. Se conforma con poco y con ese poco consigue ser feliz. Siempre tiene una sonrisa para los demás.Ella es la luz del Lorenzo que entra por la mañana, el brillo de Catalina en el cielo, ella reprensenta las ganas de vivir y de seguir luchando.
Para mí es como un cuplé gaditano: que se ríe de la vida, y le pone una sonrisa a los malos tiempos aunque no siempre apetezca, todo ello con gracia y arte. Felicidades Tata, hoy es nuestro día.
De mayor
Pensándolo fríamente para mí hay muchas personas dignas de mi admiración. ¿A veces no habéis tenido la sensación de que todo el mundo tiene todas las cualidades que tú quieres tener, y piensas que tú no tienes ninguna lo suficientemente decente? En este tipo de momento es en el que dices: yo de mayor quiero ser como...
La vida siempre te sorprende, y llega un momento en el que personas que jamás imaginaste son a las que te quieres parecer. En mi caso, he descubierto que admiro más de lo que creía a un amigo. Porque me quedo embobada mientras cuenta sus experiencias evadiéndome del resto del mundo. Porque sé que estudia y además trabaja como ninguno. Porque veo que consigue todo lo que se propone. Porque soy protagonista de cómo él es valiente y busca nuevos mundos que explorar. Porque sonrío cuando imagina, planea y consigue sus metas. Y porque pienso que de mayor me gustaría parecerme algo a él.
Un regalo muy esperado
Después de escucharlo sólo puedo decir que no me esperaba menos. Han modificado el repertorio con mucha clase, elegancia y ritmo. Siguen manteniendo la esencia que los hace únicos, pero a la vez te sorprenden.
Dejo una de las canciones que más me gustan del disco, Habaneras del Levante. Una voz preciosa, una melodía que te enamora y una letra con mucho sentimiento. Canta Arturo Guzmán, uno de los componentes de la agrupación.
Insomnio
Esta noche hay tormenta. Seguramente no pueda dormir por el ruido de los truenos, la luz de los relámpagos o por el movimiento de los árboles y el sonido de sus hojas cayendo.Puede ser que esté descansada. No sé, no creo. Una es de mucho dormir. Y aunque estoy de vacaciones, siempre se recibe bien un poquito de descanso. Es curioso porque en el momento en que menos te lo esperas acabas quedándote dormido. Es algo extraño. De repente, tu cabeza se para y caes en un mundo profundo en el que tu cuerpo se relaja, respira tranquilo... pero ni siquiera en ese momento tu cabeza para de pensar. Me fascina pensar en ello.
A lo mejor no consigo dormir porque oigo la radio de mi padre de fondo. Confieso que soy incapaz de dormir con cualquier tipo de ruido, todos me molestan. Eso sí cuando me quedo traspuesta ya no hay sonido lo suficientemente atronador que me haga despertar. Pero no, esta noche la radio no se oye apenas. La solución está en los tapones, con ellos no hay nada ni nadie a tu alrededor. No puedo dormir y seguro que mañana, que tengo que levantarme a una hora decente, es decir, antes del mediodía, suena la alarma y soy incapaz de ordenar a mi cuerpo para que salga de la cama. ¿Por qué si por la noche no podemos dormir, cuando tenemos que levantarnos somos incapaces de despertarnos?, ¿no se supone que no teníamos sueño? Son cosas que a veces me pregunto, y que me quitan el sueño. Aquí está la clave: no duermo porque pienso demasiado. Sí, sí, me voy acercando a la solución.
No paro de dar vueltas en la cama pensando en que puede que una vecina tenga un paquete que llevo mucho tiempo esperando. Qué mala pata que justo cuando lo traen, además por sorpresa, yo no esté en casa. En fin, espero que cuando suba mañana haya alguien en casa y me lo den. ¡Qué ganas! ¿Y si es esto por lo que no puedo dormir? ¿Nervios? Nervios sí, pero no creo que por esto. También pueden ser producidos porque echo mucho de menos a un amigo, que está muy muy lejos, tan lejos que nunca coincido para hablar con él. ¡Qué manía de irse a la otra punta del mundo!
Y si... ¡Ya lo tengo! Aparte de por no tener mucho sueño, pensar en mi amigo, la tormenta y la radio de mi padre, no soy capaz de cerrar el ojo porque mañana tengo un acontecimiento muy importante que me produce sentimientos encontrados. Es difícil afrontar una situación en la que por una parte u
n ser querido es feliz, pero por otra, hay otro que es completamente desdichado. Tienes que poner buena cara, ir con tu mejor sonrisa (porque en realidad estás contento porque sientes amor hacia esa persona), pero en cambio por dentro estás pensando: ¡¿qué carajo hago yo aquí?! Me apetece tanto estar aquí como que me den una patada en el trasero. La familia, un grupo humano tan complejo pero a la vez tan sencillo. Nunca sabes cómo acertar. Si actúas de una manera no gusta a algunos, y si actúas de la otra no gusta al resto... Ironías de la vida.
Quizá nada de esto me afecte, quizá sólo sea una excusa para focalizar mis preocupaciones fuera de lo realmente importante, quizá sólo sea una noche tonta, quizá simplemente no tenga sueño y piense demasiado.
El hombre de la comunicación
No puedo evitar tener un nudo en el estómago, y tengo que decir que no era santo de mi devoción, y que incluso me hizo pasarlo muy mal durante el primer año de carrera. Mis compañeros lo pueden confirmar. A lo mejor ahora es egoista pensar en todo lo bueno que me enseñó; pero nunca es tarde, y esta es mi pequeña despedida.
Mis compañeros y yo con él aprendimos todos los entresijos del mundo de la comunicación: el poder de Rupert Murdock y su cadena la FOX, la Ley de Televisión Sin Fronteras, cómo funcionaba la SGAE, la industria de Hollywood con las majors, la FORTA,... y así podría continuar dando ejemplos de cine, televisión, radio, internet, libros o prensa. También nos despertó e hizo que viéramos que ya éramos mayores y que la vida no era tan fácil como creíamos. Todavía recuerdo el día en el que vi la nota del examen, y me puse a llorar porque había aprobado. Pensé que era imposible.
Nos metía mucha, mucha caña. Lo pasamos mal, no sabíamos dónde meternos cuando aparecía, e incluso le tuvimos manía; pero han pasado 3 años y todo ha cambiado. Los recuerdos siguen ahí, pero bien es cierto que cuando pasa el tiempo la perspectiva del pasado cambia, y todo se ve de forma distinta.
Dicen que en la vida hay que quedarse con las cosas buenas y los momentos felices, y en este momento lo creo mucho más. Mi último recuerdo con él fue durante un examen que hacía a los alumnos de grado de Periodismo. Como hacía calor, abrió las puertas del aula. Mis compañeros y yo estábamos fuera montando jaleo, y se acercó para que nos calláramos. Se quedó un rato con nosotros y nos pusimos a hablar. Le dije que con nosotros fue muy duro y con su típica sonrrisilla dijo: ¿yo? ¿que va?
El próximo año le íbamos a tener como profesor, y yo sinceramente, tenía algo de miedo pero en el fondo quería saber cómo sería una clase después de pasar unos años en la universidad, y entender cómo funcionan las cosas. Os puedo prometer que no me creo que ya no esté y que no le vayamos a ver nunca más por los pasillos o por la cafetería. Sé que vosotros, mis compañeros, lo sentís tanto como yo. Sabemos que era un profesor duro, y algunos no lo supimos apreciar hasta pasados los años, pero nos enseñó como pocos han hecho.
Sólo me queda ofrecer mi más sentido pésame a su familia. Estoy completamente segura de que tus alumnos nunca te van a olvidar. Y decirte, dónde quiera que estés, que siempre te recordaré con una sonrisa. Hasta siempre Alvarito.
La pequeña España, ésa es la mía
"A los mercantiles, los inversores, los asesores, los seleccionadores, los especuladores, los listillos, los invasores: pido respeto. Que se pongan de acuerdo, si comprar España a precio de saldo es lo que quieren, decidamos la España que se van a llevar. Podríamos encontrar una salida.
Les ofrezco, y sé que me acompañaría bastante gente en la empresa, una España en la que Belén Esteban firma sartenes a una multitud de abducidas que hacen cola como si no hubiera un mañana. L
es propongo la España que arroja cabras por los campanarios y martiriza a toros, torillos y toretes, vacas y vaquillas: en fin, a la familia entera. Les entrego por un euro simbólico la España en la que uno de los subproductos de la familia Franco alimenta la sordera y la insensibilidad del país, vestida de alcachofa rubia; la España en la que todo da igual y cada cosa se vende a cada rato, la España sin luz y sin memoria. Por inmolarles -con tal de que nos dejen en paz con sus mercadeos, sus mentiras-, me placería, nos placería poner a sus pies incluso la España en la que los dos políticos más importantes se han reunido representando al Gobierno y al principal partido de la oposición, escenificando, en lugar de la resurrección, un estreñido oratorio solista dúplice -desafectos, desinfectados, esmirriados- que no puede consolar ni entusiasmar a los ciudadanos. Vestidos de azul enterrador los dos, para mayor ofensa. Esa España no es que os la venda. Es que os la doy. Os la damos. La merecéis. Lleváosla con vosotros, para que adorne vuestras mezquinas vidas de brokers que os sentís orgullosos porque manejáis la desesperanza.Dejadnos la otra España. Pequeña, profunda y digna. Trabajadora. La España que aún relee a Miguel Hernández y que sólo aspira a salir adelante mediante el entendimiento y el trabajo. Es pequeña. Por eso no la necesitáis. Respetadla. Pido, pedimos respeto."